Mis amigos de "El Árbol" el día de mi despedida. Desde el día que aparecí por allí por primera vez y le regateé a Carla un ron con coca-cola -por aquel entonces un peso todavía valía un dólar-, no dejé de aparecer para bailar salsita y charanga los sábados. Sólo falta Marcela, la "china" más dulce de SanTelmo.
Vidas convergentes (San Telmo, Buenos Aires, diciembre 2001)
Volver a ARGENTINA