Belém es una ciudad de algo más de un millón de habitantes situada justo en la desembocadura del Amazonas. Con el desarrollo desde finales del siglo XIX de la industria cauchera para la construcción de neumáticos, la ciudad, all igual que Manaus, a cientos de kilómetros al oeste y en medio de la selva, crecieron en tamaño y opulencia. Em Belém el clima es extremo: calor muy húmedo y cuando llueves, lo hace durante una hora pero de manera torrencial. Un día visité la Universidad Federal de Belém y me sorprendí al ver frondosas plantas verdes que escalaban los edificios. De repente comenzó a llover de tal manera que apenas se veía a más de veinte metros. Los alumnos, tranquilamente siguiero a lo suyo resguardados por los tejados de los corredores. De la misma manera que comenzó, acabó a los 30 minutos y todo volvió a la normalidad; así sucede todos los días en temporada de lluvias.
Cuando pasé por Belém, ya llevaba un tiempo viajando por Brasil y decidí comprar por fin una cámara de fotos, aunque fuera mala. La más barata, por favor les dije a las guapas dependientas. En Belém, la gente tiene unos rasgos característicos especiales: el norte de Brasil es el único lugar donde quedan indio puros, pero también fue destino de mucha emigración nordestina de mulatos y mestizos a principios de siglo cuando el ciclo económico del caucho. Así que acabaron formándose estas sorprendentes mezclas. |