| Muchas veces antes de llegar a un sitio, las historias de otros viajeros o las lecturas de guías y libros de viajes, te crean expectativas muy fuertes sobre lo que has de encontrarte allí, no sólo la situación física del lugar, sino también la gente y el estilo de vida del mismo, es decir, su "alma". Con esta isla grande junto a la costa brasileña entre Río y São Pualo me pasó algo así. Me la imaginaba grande y desarrollada, con mucha gente pululando turísticamente por sus playas. Nada más lejos de la realidad. Cuanto más cuesta llegar a un lugar, en términos de tiempo y facilidad de transporte, menor número de personas llegarán y, además, influirá respecto a la calidad de las mismas: gente distinta para distintos lugares. La isla apenas tenía unos cientos de habitantes ocupados en la pesca y con el extraingreso de alojar a los pocos turistas que aparecían en el barco diario. Las casas se concentraban en el casi único poblado frente al puerto y a lo largo de la calle principal que serpenteaba por la ladera de la montaña. |