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FOTOS DE BRASIL
A finales del 2001, la moneda argentina se depreció más de la mitad de su valor respecto del dólar, y ello hizo que para los argentinos, de repente, viajar fuera de su país supusiera dos veces más caro que el año anterior. Consecuencia: los argentinos dejaron de ir a las playas brasileñas y se quedaron en casita. ¿Quién suple esa falta de turistas latinoamericanos, ese turismo de pousada barata, aparte de viajeros europeos pseudohippies? Respuesta: los chilenos. En el año 2002, había chilenos por todas partes en Brasil. A estos dos, Diego y Diego los conocí por las calles en Ilheus y luego me los encontré en Itacaré, donde hicimos amistad; y más tarde en el carnaval de Salvador. Viajaban con otras dos chicas de su país, un poco soliviantadas por la belleza de las féminas bahiana, que hacían volver la cabeza a sus acompañantes. El grupito chileno se llevaba muy bien con los brasileños nativos y andaban siempre en la playa tirados fumando maconha. Recuerdo una cena memorable. El barbudo Diego, haciendo gala su hospitalidad de origen palestino, me invitó a cenar unos espaguetis imposibles y yo aparecí con Alana, una chica brasileña de Salvador que había conocido allí. Fue una oche divertida. Luego salimos por el pueblo
¿Otra cenita esta noche? (Itacaré, enero 2002)