A lo largo de la costa bahiana hay muchos pueblecitos con playa que en temporada alta se llenan de turistas brasileños y extranjeros. Itacaré es uno de ellos. El pueblo en si, a sólo unos cientos de metros de las playas, son unas pocas calles, y las pousadas se extienden por la línea de la playa. Itacaré es famosa por el surf –está dentro del circuito mundial-, la segunda mejor de Brasil; también hay forró y tecno en la playa a horas intempestivas de la noche, pero en general los nativos no se mezclan demasiado con los visitantes. Es algo interesante. En todo pueblecito hay dos fuerzas que se oponen: por un lado la intención de permanecer igual y mantener la cultura y la forma de vida; por otro, la necesidad económica de aceptar extraños y la consecuente tentación de adaptarse a sus nuevas maneras. Desde el faro, al cual se accedía en un paseo, se podía ver a los pescadores faenando. |