A los niños bahianos, todo lo que les falta de tecnología, cosmopolitismo y cultura, les sobra de juegos, música, sol y playas. Si Rousseau y su ”buen salvage” hubieran venido a Itacaré, habrían verificado su teoría: es la sociedad la que corrompe. Pero no todo es tan sencillo. A ver por dónde andan estos críos dentro de 10 años.
Junto a la tercera o cuarta playa estaba esta especie de acequia desde las que los enanos hacían sus piruetas. En el chiringuito de al lado, probé por primera vez tapioca, una masa blanca dulce y muy rica que procede de una harina a partir de la raíz del arbusto de la yuca. |