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FOTOS DE BRASIL
Viviane ha vivido toda su vida en la isla, tiene un bebé de pocos años de edad, y todas las noches coloca en la calle principal que lleva a la plaza del pueblo su puesto de batidas. Con frutas frescas, agitadas o batidas, unas gotas de leche condensada, y un poco de ginebra, vodka o cachaça, consigue los cocktailes más ricos del mundo mundial: acerola, maracujá, lima y otras frutas cuyos nombres no recuerdo, suponen su repertorio de mezclas. Y todo ello aderezado con su atractiva personalidad.
A Viviane la conocí en el 2001. Era un día de lluvias torrenciales que arrastró buena parte de tierra y lodo por la calle principal hasta la playa. La ayudé a recoger lo que quedaba de su puesto y nos resguardamos de la lluvia bajo el sobrado de una casa. Siempre que yo volvía a Morro me la encontraba pero unos años más tarde, en el 2004, la encontré muy preocupada. Según me contó, el alcalde de Morro planeaba prohibir los puesto callejeros de batidas en la isla -como represalia a los que habían votado al candidato alternativo-. En muchos lugares de Bahía, así como otras partes del mundo no muy desarrolladas, el caciquismo de los terratenientes políticos se convierte muchas veces en una cuasi-dictadura.
A la rica batida (Morro de São Paulo, julio 2004)