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FOTOS DE BRASIL
A igreja de olhos e boca grandes (Parati, enero 2002)
Paratí, a 4 horas de Río es el lugar perfecto para disfrutar una de las mejor conservadas ciudades coloniales de Brasil: casitas bajas blancas con puertas de colores -azules, amarillas, rojas-, suelo empedrado, iglesias con tres siglos, bullicio de pueblo, turisteo sano.
Por las noches los restaurantes y los bares del pueblo están bien animados. Allí conocí algunos brasileiros de Río, argentinos artesanos callejeros y chilenos ocasionales. Paratí es un ejemplo de turismo sostenido, muchísimos brasileños y extranjeros acuden a la ciudad, pero aún así acaban adaptándose a su ritmo de estrechas calles paradas en el tiempo. Es algo así como Ouro Preto, otra ciudad colonial preciosa de Minas Gerais, pero en la costa.
Apenas bajé del autobús para buscar habitación, un peruano me abordó y me ofreció mediapensión barata. Aunque al final no me interesó, me habló de la necesidad que tenían en el pueblo de profesores de español por el mucho turismo argentino, latinoamericano, y me ofreció ser mi socio en un negocio de enseñanza del idioma. A veces cuando viajas surgen estas situaciones tentadoras que te permitirían quedarte y conocer a fondo el lugar, integrándote fácilmente; pero un viajero se debe a su camino. "Saudade por tudo que ainda não vi", que decía Renato Russo, de Legião Urbana.