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FOTOS DE BRASIL
Si a cualquier persona le hablan de Brasil, seguro que las primeras imágenes que le vienen a la cabeza son Río de Janeiro, la playa de Copacabana, el Pão de Azucar (en la foto), el Cristo del Corcovado, el carnaval en el sambódromo, y poco más. Para el viajero experimentado tal vez sean las últimas. Pero no hay duda que se han convertido en los símbolos de Brasil, junto con Ronaldo, Ronaldinho y compañía. Río es una ciudad curiosa porque al igual que muchas otras otra en la costa, está construida a lo largo de la misma, frente al mar. Desde el centro barrios como Gloria, Flamengo, Botafogo, dan paso a las playas que se extienden hacia el sur: Copacabana, Ipanema, Leblon y Barra da Tijuca, cada cuál más exclusiva que la anterior. Lo que está claro es que la gente con posibles se aleja del centro lo más posible, valga la redundancia. Una diferencia entre las naciones europeas ricas con un alto nivel de renta per cápita y las naciones en vías de desarrollo o con abismales desigualdades económicas, como Brasil, es que en el primer caso el centro de las ciudades supone lo más caro y donde está de moda vivir; y en el caso de las segundas, adonde sólo se va a trabajar durante el día, porque es peligroso, está contaminado y descuidado arquitectónicamente. Es una pena que no se intervenga para rehabilitar zonas históricas que podrían tener muchas posibilidades, pero al final siempre es una cuestión económica. Lo de las favelas de Río también es un asunto preocupante. Desde los años tempranos de la industrialización promovida por Getúlio Vargas, muchos inmigrantes brasileños del nordeste y del interior del país llegaron a Río en masa. Como no había medios para una organización de ese éxodo rural, los nuevos trabajadores fueron creando casas de chapa y madera en las laderas de las montañas que rodean el centro de Río, algunas cerca de zonas exclusivas como la de Barra de Tijuca. Con el tiempo, la falta de servicios públicos de la ciudad para con esos nuevos barrios, fueron convirtiéndolos en foco de marginación y verdaderos emporios del tráfico de drogas, haciéndolos extremadamente peligrosos, incluso para la policía. La película Cidade de Deus retrata muy bien ese lado oscuro de Río.
Pero Río tambén tiene su lado lúdico y hedonista. No hace falta más que pasarse por Lapa un viernes y participar del ambiente sambero. Hay más zonas: Botafogo alternativo y
gótico, Ipanema pijo; y para el turista que busque emociones fuertes, el Help de Copacabana, con todas las putillas del lugar bailando música disco de los 80 con quien se sienta inspirado.
Por cierto, el nombre de Río de Janeiro le viene a la ciudad porque cuando fue descubierta por el portugués André Gonçalves el 1 de janeiro (enero) de 1502, se pensó que su bahía de Guanabara era en realidad un gran río. Si Gonçalves supiera lo que descubrio...
A adrenalina da vitória (Rio de Janeiro, marzo 2001)