| Trindade es un pequeño pueblecito de pescadores que hace las veces de playa de la turística Paratí. Pero como se tarda más media hora en llegar en un autobús de mala muerte, sólo llegan los elegidos, paulistas medio hippies que buscan un retiro pero también emociones fuertes en unos luãus en la playa sin límites en cuanto a drogas o sexo. En general tiene mucho encanto, y es sorprendente que todavía tenga ese aire de playa nordestina abandonada estando tan cerca de las dos mayores ciudades de Brasil. Ya la primera noche visité los dos únicos bares del pueblo, conociendo a moradores y a un grupo de extranjeras nórdicas, a las que llevé al luãu para alegría de los surferos locales.Una tarde me aventuré a recorrer la isla en busca de las piscinas naturales de la foto, donde me encontré con mis amigas paulistas de la noche anterior. Con ellas pude volver al pueblo en la lancha de uno de los camorristas del pueblo que acabaría pegándose esa noche con un argentino en la barraca con forró en directo de la playa. |