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| En el centro de Santiago, después de caminar por la plaza de Armas, solía ir a comer a un barecillo con simpáticos clientes habituales: en la foto charlo con Marcelo "Bin Laden" y el gracioso santiagueño con fuerte acento que parecía recién salido de Sevilla o Cái. Allí charlamos de política, de la situación de Chile, de orden frente a revolución y de viajar por Europa. En ese momento estaba todavía candente la situación de Pinochet, pendiente de ser juzgado en Chile por diversas causas. Chile estaba dividida entre partidarios del general, al que atribuían la estabilidad política tras el caos socialista de Allende y el progreso económico de Chile bajo su mandato, y sus detractores, que lo acusaban de asesinatos -algo más de 3.000 muertos, según el informe Valech-, torturas, persecución y política de terror hacia la población afín a Allende o a ideas izquierdistas. Incluso hoy, cuando reviso estas líneas el día de la muerte de Pinochet, 10 de diciembre de 2006, hay voces a favor del ex-dictador, y el gobierno socialista, aun cuando no le ha dado categoría de funeral de estado, no ha podido evitar que sea homenajeado por ejército de Chile, y ha enviado a la mistra de defensa en representación del mismo; aunque la situación personal y política de Pinochet a la hora de su muerte era muy diferente a la de Franco, es posible también encontrar semejanzas en las reacciones a la misma, especialmente en el ejército. |
| Hablando de política (Santiago, nociembre 2001) |