Volver a CHILE
Este tímido pero simpático personaje neozelandés que me ha acompañado durante una parte de mi estancia por Chile, aunque responde al nombre de Mick, es también conocido como Mad Max, Teniente Risitas o The Bird Watcher (por esa fea costumbre de espiar a los pájaros, que además es su profesión en la isla del Pacífico sur).
   Lo conocí en el
Youth Hostel de Santiago (compartíamos una habitación junto con otros dos anglos) y más tarde nos encontramos por casualidad en asientos contiguos en un bus nocturno a Pucón. En esa pequeña ciudad, sede del volcán Vilarica, le saqué esta instantánea la víspera de la escalada, por la noche. Yo había ido a una representación de teatro de las reclusas de Temuco,  una ciudad cercana, y de vuelta al centro conocí a Pedro, madrileño apátrida -hacía 20 años que no pisaba España- pero adicto a Madrid, con el que tomé unos cuantos piscosauers en la disco local. De vuelta a la posada, me asomo a otro bar y encuentro a Mick, subido a la barra con la postura de un pájaro como en la película Bird, junto con Rebeca y su anodino hermano Matt de Londres. Una hora más tarde, ya en la cocina de la casa, un beodo Mick nos enseñaría el culo repetidas veces ante el flemático enfado de Rebeca y mis incontrolables carcajadas. Por supuesto, al día siguiente, debido al resacón, no pudo ni levantarse para ir a escalar el volcán. Unos días más tarde nos volveríamos a encontrar en el barco hacia Puerto Natales, donde nos reímos con todos los Pome's (Prisoner of mother England) con los que nos encontramos.
¡Pon un bird-watcher en tu viaje! (Pucón, noviembre 2001)