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Chile mestizo (Santiago, noviembre 2001)
En la Plaza de Armas, en el centro de Santiago, sucedía todo. Allí caminantes, turistas extranjeros (pocos), buscavidas, emigrantes y predicadores se encontraban y descansaban al refugio de las altas palmeras y el fluir de la ciudad.
Limpiabotas, niños que juegan con palomas, comercios de fotografía,
cafés con piernas donde simpáticas y bellas señoritas te sirven un café en ropa interior y te saludan con dos besos: en el centro de Santiago se advierte ya un Chile mestizo, aunque de rasgos mucho más suavizados que los de las naciones andinas del norte, debido a la influencia de la emigración europea.
En Chile se dio la circunstancia de que sólo hasta finales del siglo XIX dejó de haber luchas contra las comunidades de indígenas del sur, los mapuches araucanos. Ese fue el tiempo de las llamadas
guerras de pacificación, a partir de la independencia. Alonso de Ercilla, en su idealizada y poética Araucana, de 1589, relata el comienzo de esas luchas que habrían de durar tres siglos.