Desde Pucón iniciamos la subida al volcán Villarrica. Debido a la inclinación y a la nieve en algunos momentos de la escalada, debemos usar botas de clavos y picolé. Hace sol durante todo el camino y enseguida nos quitaremos los jerseys. Casi todo el tiempo asciendo con una pareja de australianos, militares profesionales más jóvenes que yo, él capitán, ella teniente.; algunos otros se quedan rezagados y el guía vuelve para ayudarlos. El volcán escupe algo de lava cuando llegamos a él pero es por las noches cuando exhibe su fuerza destructiva con mayor ímpetu. Para descender usamos el sistema del toboganing y alcanzamos velocidades de vértigo. Afortunadamente no hay heridos -sólo el trasero un poco dolorido- y sí muchas risas. |