Volver a CUBA
Los tres mosqueteros (La Habana, julio 1995)
A mediados de los 90, Cuba se encontraba en pleno Período Especial, tras la caída del bloque soviético en 1991, y la retirada de subvenciones y ayudas provenientes de Rusia. A cambio, Cuba tenía que conseguir divisas de algún modo para comprar energía: turismo. Los 90 en Cuba fueron el boom del turismo: españoles, canadienses e italianos, principalmente. Muchos norteamericanos, aunque deseosos de viajar a la isla para conocerla antes-de-que-caiga-Fidel, se veían imposibilitados a ello a no ser que quisieran pagar multas de 5.000 dólares. Aún así, alguno se colaba desde la Península de Yucatán en Méjico. Pero los servicios secretos amercianos les acababan cogiendo, y cobrando.
La Habana tiene el aspecto decrépito y decadente de una ciudad que, como Manila, fue una perla -ésta en América- española en las Indias. Los problemas económicos debido al embargo, etc., hacen que no se haya producido una rehabilitación necesaria de sus calles. A pesar de ello, en mi segundo viaje a la capital, ya en 2001, la encontré un poco cambiada. Tal vez los mejores vientos económicos y la necesidad de mostrar algo bonito a los turistas -aparte de la aburrida playa de Varadero- han provocado cierta mejoría.
Aunque La Habana como capital es el centro de Cuba, el "asedio" al turista y los precios hacen que valga la pena salir a conocer otras ciudades.