| A los filipinos, como a muchos asiáticos, les gustan las peleas de gallos. En España también eran común hace algunos años, y en Méjico se sigue dando. Antes del combate, el árbitro azuza varias veces a los gallos el uno contra el otro, picoteándoles la cabeza para encabronarles. En ese momento ya están preparados para luchar. Suelen llevar pequeñas cuchillas cortantes en las patas también. Lo que provoca tanta emoción en los filipinos cuando ven estas luchas son las apuestas, verdadero objetivo del espectáculo. |