| Desde que los americanos bombardearon Intramuros y aledaños en la Segunda Guerra Mundial para expulsar a los japoneses, la ciudad de Manila, pero sobre todo Intramuros, esa pequeña ciudad amurallada construida por Legazpi en 1571, de cuidados edificios coloniales y donde vivía la élite filipina, quedó en ruinas. Se calcula que 100.000 filipinos murieron en la capital en esos días, y la guerra en total acabó con un millón de personas en el país entero.A pesar de los perezosos intentos de regenerar el centro histórico de la ciudad, caminar por sus calles un domingo es como deambular por un pueblo fantasma. Aún así, todavía se pueden ver construcciones (o reconstrucciones) interesantes: la imponente iglesia de San Agustín, con sus patios y jardines fue lo único que quedó en pie tras la Gran Guerra. Desde los muros de la parte norte, se distingue el nuevo Manila construido por los americanos tras la guerra. Afortunadamente, también se decidió reconstruir el centro histórico aunque fue en los 80, cuando Imelda Marcos terminó de rehabilitar sus edificios, aunque a veces de modo no muy convincente |