En el centro de Cebu, junto a la prestigiosa Universidad San Carlos, se da comida gratis en ciertos momentos del día a los que no tienen medios para poder comprala. De una forma un tanto caótica, se hace cola para recibir lo que parece ser un bocadillo.
Una cosa que me sorprendió es la reacción de esas personas frente a mis fotos: nada más que risas y sonrisas, algo que no me esperaba. No me gustaría imaginarme las caras que pondrían los pobres desgraciados que hacen cola a diario para comer en la iglesia de la Plaza de Jacinto Benavente en Madrid si alguien se pusiera a hacerles fotos indiscriminadamente. Parece que la gente en Filipinas, a pesar de las muchas calamidades que han de pasar, mantienen un cierto optimismo o, al menos, una alegría por estar vivos y poder disfrutar de pequeñas cosas. Como dice el escritor filipino León Ma. Guerrero: "We are 'socially gracious' to them (foreigners) because we do not hate them". |