Apenas llegué a Panagsama Beach, conocí a un grupo de travestis filipin@s, todos en torno al bar de Adriana (sale en el vídeo de esta página). Los domingos, ella invita a todas sus empleadas a una barbacoa en White Beach: carne, marisco y cerveza a tutiplén; todo el mundo se pone las botas. Cuando me encontré con ellos allí, enseguida me invitaron a comer. Muy divertido, la playa, el vóleibol, las bromas, y la barbacoa, claro. En el grupo también estaba Pedrito, asistente personal de la gobernadora de Cebu. En realidad todos se conocían porque eran del mismo pueblo.
La actitud del filipino hacia la homosexualidad o el travestismo es realmente curiosa: por un lado los filipinos son bastante tradicionales y religiosos -católicos-. Pero por otro, sus lazos familiares y de apoyo al grupo hacen que sean muy tolerantes respecto a ellos, hasta el punto de que están bastante integrados entre los grupos de heterosexuales. La Iglesia católica, por su parte, mantiene una actitud de no aceptar pero sí tolerar tales comportamientos, puesto que un rechazo total a tales personas provocaría un conflicto con sus familias. |