| Los fines de semana la playa de White Beach, junto a Moalboal, es frecuentada por moalboeños o cebuanos que van a disfrutar de su día libre a un pedazo de arena con aguas no profundas e incluso alguna piscina natural para los niños. Un extranjero con una cámara y un speedo siempre es una atracción en estos lugares y nada más llegar, un grupo me invita a montar en un patinete de pedales. Acabo haciéndome amigo de la mayoría de los filipinos de por allí. La comunicación en inglés con los filipinos es fácil: la mayoría lo habla razonablemente bien; alguna broma y una competición de natación hacen el resto. Siempre he pensado que estas playas medio improvisadas donde sólo van los nativos -ahora me acuerdo de la de Palenque en República Dominicana- siempre son mucho más auténticas y divertidas. |