En un país relativamente pequeño pero con 80 millones de habitantes, y donde el crecimiento de la población está descontrolado, llegando al del 2'8 % anual -debido a la influencia de la Iglesia católica en la vida política, las campañas para el uso de métodos anticonceptivos son inexistentes y en la mayoría de las farmacias no venden preservativos-, para que haya avances y mejoras en la calidad de vida de las clases más pobres, se necesitarían crecimientos en la economía de un 7%, algo que es prácticamente imposible.
En las calles del centro de Cebu, en la plaza Fuente Osmeña, varios puentes atraviesan las calles inundadas de ruidosos jeepneys, motos y trycicles. En uno de ellos, a plena luz del día, se encontraban niños y niñas tirados sobre cartones, durmiendo: una imagen sobrecogedora para cualquier turista proveniente de un país desarrollado, pero algo común en las ciudades de la Asia pobre. Me recordó a las calles del centro de Sao Paulo, donde hace algunos años vi a un niño de apenas 8 años cruzado boca abajo en medio de la calle, durmiendo o tal vez drogado inconsciente, mientras los transeúntes daban un saltito para evitarlo.La frecuencia de ese tipo de visiones los hacía insensibles a la imagen. Las niñas de esta foto, además,con absoluta certeza, son carne de prostitución para dentro de un par de años, si es que no lo son ya. |