Volver a
LITERATURA MEJICANA
OCTAVIO PAZ (Méjico, 1914 – 1998)




Entre los años 40 y 60, la poesía latinoamericana se desliga de la temática de lo inmediato y contingente, así como de los tonos épicos que la desmesurada figura de Neruda había impuesto. Se profundiza en la libertad y universalidad que da el surrealismo. Ahora la palabra no sólo es un medio de expresión sino un origen.


Vida

Hijo del representante de Zapata en Nueva York, escribe poesía desde los 14, abandona los estudios de Leyes y Letras; se hace autodidacta en la biblioteca de su abuelo, descubre a los poetas franceses y españoles (de Machado a Lorca); de inicial posición trotskista, viaja a Yucatán. En 1937 se casa y viaja a España al
Congreso de Escritores Antifascistas y a París (Carpentier le presenta a los surrealistas). Se separa del comunismo a raíz de las purgas estalinistas y el pacto entre Stalin y Hitler. Asociado a la revista Taller e Hijo Pródigo, donde colaboran españoles exiliados, que sería una continuación de Contemporáneos. En 1944 vive en USA y viaja con una beca Guggenheim. Diplomático en USA, Francia, Japón e India (10 años de exaltación y experiencia religiosa) hasta la masacre de estudiantes en la plaza de Tlatelolco en 1968. Desde 1971 es profesor en Cambridge, Pittsburgh, Texas y catedrático en Harvard enseñando Literatura Comparada hasta 1980. Recibe en 1981 el Premio Cervantes y en 1990 el Premio Nóbel.


Características de su obra poética

-
Temas: existencia del hombre en una doble dimensión (personal e histórica), heterogeneidad del ser, dificultad de comunicación, angustia de la temporalidad, enajenación del hombre contemporáneo.
- Poeta solitario y solidario: intento de salvación por la vía de un erotismo francamente asumido. Es un poeta que revisa mucho su obra (al contrario que Neruda).

- Para Paz, el significado de la poesía es cambiante y momentáneo: “brota del encuentro entre el poema y el lector”. El lector es un partícipe de la creación literaria, cuya interpretación “hace surgir significados inherentes al poema” (= que Cortázar en “Las babas del diablo”). Lector cómplice.

- Poesía hermética o visionaria.
- Poema para captar el sentido último o trascendente de la realidad a través de la imagen poética.
- Influencia de la filosofía india.

-
Etapas: pasa de una temprana poesía comprometida (“No pasarán”) a una purista vanguardista, para pasar por una hermética orientalista (Ladera Este, Salamandra) y acabar en la concreta (Blanco) y reflexiva autobiográfica (Árbol adentro).


Obras

Libertad bajo palabra (1960; poemas escritos durante 1935-1957)

-
“Himno entre ruinas” (1948):
- escrito en Nápoles entre ruinas romanas. En bastardilla representa al hombre en la actualidad.
-  Lenguaje coloquial con influencias surrealistas y existencialistas. “Cae la noche sobre Teotihuacán. / En lo alto de la pirámide los muchachos fuman marihuana”, “Hombre, árbol de imágenes, / palabras que son flores que son frutos que son actos”. (= creacionismo de Huidobro).

-
“Piedra de sol” (1957):
- 584 versos de 11 sílabas = número de días del calendario azteca. Estructura circular: 6 primeros = 6 últimos.
- Exploración por el tiempo de un yo que encuentra a la Mujer; identifica-unifica el cuerpo de ella con el Mundo (totalizador) y viaja por esa realidad, viaje que es una reflexión autobiográfica, indagación del sentido del mundo y de la historia.
- Estructura mitológico-cósmica (azteca, maya, mediterránea, oriental). Es una interpretación simbólica del mundo. Comparte el impulso del
Altazor de Huidobro.
- El amor como reencuentro y comunión con la unidad perdida (= que Vicente Aleixandre).
- “voy por tu cuerpo como por el mundo, / tu vientre es una plaza soleada, / tus pechos dos iglesias donde oficia / la sangre sus misterios paralelos”, “el mundo nace cuando dos se besan”, “la vida no es de nadie, todos somos / la vida –pan de sol para los otros, / los otros todos que nosotros somos-”.

-
“Dos cuerpos”: “Dos cuerpos frente a frente / son a veces navajas / y la noche relámpago” (estilo de V. Aleixandre).


Árbol adentro (1987)

- “Creció en mi frente un árbol. / Creció hacia dentro. / Sus raíces son venas, nervios su ramas,”.



EL LABERINTO DE LA SOLEDAD (1950), de Octavio Paz


- Indagación de las raíces de la mejicanidad:

- Pueblo ritual: fiestas, reuniones públicas religiosas, “el Grito”.
- Muerte: el mejicano se burla y la festeja. Indiferente frente a ella igual que frente a la vida. Día de los difuntos (panes que fingen huesos). (Villaurrutia la ve como nostalgia del limbo, “nostalgia de la muerte”) (Vallejo la ve como creación, actitud hacia delante).
- Hermetismo, hijos de la Malinche (la chingada frente a la violenta afirmación del padre –macho chingón conquistador).
- Psicología servil, miedo al señor, recelo.
- Cristo = Cuauhtémoc
- Después de la Conquista de Quetzalcoal y Huitzilopochtli, se vuelve a divinidades femeninas (Tonantzin, diosa de la fertilidad = Virgen de Guadalupe aparecida a Juan Diego).
- El mejicano no quiere ser indio ni español: los niega. No se afirma como mestizo sino como abstracción: se vuelve hijo de la nada.

- Ideas existencialistas
- Exaltación del mito, poesía e ironía.

Hablar de Octavio Paz es hablar de
El laberinto de la soledad, obra publicada en 1950 (mismo año que Canto General de Neruda), y en donde refleja sus ideas recurrentes sobre Méjico y su historia, los mejicanos y su carácter, y las relaciones con el “gigante del norte”. El estilo de El laberinto de la soledad es totalmente distinto al de Nuestra América de Martí. Es directo, preciso, sin ambigüedades, de una perfección sintáctica y conceptual destacables. En dicha obra, comienza mencionándose a Estados Unidos de soslayo, como destino de los campesinos pobres a los que la Revolución –por su falta de previsión frente al incremento demográfico- no ha sabido asumir en una economía con recursos limitados. Más adelante la mención se convierte en crítica cuando se culpa al mundo desarrollado del “desequilibrio que existe entre los bajos precios de las materias primas y los altos precios de los productos manufacturados” (Paz: El laberinto de la soledad 328). La mención en ese instante de “la ley del león” (328), refiriéndose  a las supuestas leyes naturales del mercado esgrimidas por Estados Unidos que justifican el hecho anterior, nos recuerda a la imagen del tigre que usaba Martí en Nuestra América: en ambos casos se compara a dicho país con un animal carnicero que se basa en la fuerza y el sigilo para matar a su presa, pero en el caso del león de Paz, se trata del rey de la selva, de la primera potencia mundial.
Volvemos a encontrar semejanzas en el discurso del autor mejicano en relación a Martí cuando dice: “Nuestra política exterior ha sido justa pero sin duda podríamos hacer más si nos unimos a otros pueblos con problemas semejantes a los nuestros” (Paz: El laberinto de la soledad 329). Está clara la vocación panamericana de este comentario, aunque trasciende lo continental para dejar lugar también a los asiáticos y africanos. Continuamos encontrando paralelismos entre ambos textos cuando al decir Paz que “aunque nos hemos liberado del feudalismo, el caudillismo militar y la Iglesia, nuestros problemas son esencialmente los mismos” (337).