En la historia moderna de Méjico hay un episodio un tanto irregular, políticamente hablando. España, Francia e Inglaterra, tras la guerra de Méjico contra Estados Unidos y la guerra civil de la Reforma, eran acreedoras respecto de Méjico de préstamos que éste, declarado en quiebra, no podía pagar. Se realizó una invasión al país centroamericano por parte de los tres países europeos pero, tras negociaciones, España e Inglaterra recularon, mientras que Francia continuó hasta el mismo Méjico D.F., colocando además en su gobierno a Maximiliano de Habsburgo como emperador. Maximiliano y su esposa Carlota Amalia vivieron en el castillo de Chapultepec, que convirtieron en palacio. Maximiliano era un hombre dialogante, bastante liberal para su época, que intentó acercarse a Benito Juárez e incluirlo en su gobierno, pero su reinado se vio dificultado por un gran número de fuerzas reaccionarias y acontecimientos que escaparon de su control. Rodolfo Usigli lo muestra a la perfección en su pieza antihistórica Corona de Sombra. Maximiliano fue ejecutado por Juárez en Querétaro tras perder la última batalla. El Bosque de Chapultepec -nada que ver con el chapulín colorado- es el equivalente al Central Park de Nueva York o el Retiro en Madrid: un pulmón verde en el corazón de la ciudad que los fines de semana se llena de familias paseantes. |