Chiapas en el Zócalo (Méjico D.F., enero 2004)
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El 1 de enero de 1994, hubo un levantamiento campesino armado en la zona de Chiapas debido principalmente a la firma del Tratado de Libre Comercio con EEUU y Canadá por las consecuencias negativas que tendría para los pequeños agricultores de la zona. También aprovecharon la ocasión para reclamar tierras, y comenzaron a ocuparlas de hecho, expulsando a sus hacendados de ellas. El ejército intervino sin mayores dificultades pero la presión internacional debido a la prensa, hizo que la represión no fuera muy dura y el levantamiento persistió en el tiempo y ganó simpatizantes. Se formó el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, formado fundamentalmente por indígenas pero comandado por el subcomandante Marcos, un profesor de filosofía supuestamente de la elite criolla.
Tomé la foto el 1 de enero de 2004, exactamente 10 años después de aquel levantamiento, pero no en Chiapas, sino en el Zócalo de la capital. Fue una concentración pacífica, y tanto. Mis recuerdos de aquella noche son un poco confusos pero la pequeña masa de campesinos desplazados hasta allí me parecieron pobres agricultores cualquier cosa menos violentos manifestantes (habría que compararla con las que se montan todos los años en el centro de Madrid el 20-N en la Antifascista, o el
cacerolazo de finales del 2001 en Buenos Aires).
La existencia de dos Méjicos, el occidental, blanco o mestizo, pero integrado en la economía de mercado internacional, y el indígena, autosuficiente y fuera del juego económico, cultural o político, es una realidad. Ocurre, de hecho en gran parte de Latinoamérica. En lugares como Bolivia, debido a la mayoría indígena, éstos se han hecho con el poder político y planean un giro radical bajo los auspicios del venezolano Chávez.
La cuestión de fondo es si pueden convivir dos sociedades separadas cultural, política y económicamente, si eso es viable. Yo creo que la economía de mercado y la globalización no deja muchas alternativas de acción, y que la progresiva asimilación de dichos pueblos a la corriente general es inevitable. Pero todo ello pasa por la educación de la población en esa corriente y por la pérdida en cierta medida de sus raíces.