Teotihuacán, durante cientos de años, fue la civilización más poderosa de Méjico y se supone que terminó por las incursiones guerreras de los chichimecas del norte o por un colapso demográfico.
La zona es inmensa y en ella sobresalen dos pirámides: la del sol, la más grande, y la de la luna, desde donde tomé esta foto. Es increíble cómo una civilización, miles de años atrás tecnológicamente respecto a sus contemporáneos euroasiáticos pudiera construir tales estructuras; algo parecido a las pirámides egipcias. Subir las pirámides me llevó unos 15 minutos cada una, con interminables escalones grandes, un martirio para mis resentidas rótulas. En la cima de la pirámide de la luna, un grupo de mejicanos -desconocidos entre ellos- llevaban a cabo un ritual de comunicación con los dioses aztecas. |