En este pueblecito pasé las fiestas de las Posadas, una especie de representación infantil de la búsqueda de abrigo por parte de María y San José en los días del nacimiento del niño Jesús en Belén, que culmina por las noches con piñatas y reparto de aguinaldos. De unos 50.000 habitantes y perteneciente al estado de Guerrero, uno de los más pobres de Méjico pero que también contiene a Acapulco, a este pueblo también se le conoce con el nombre de el Pueblo de la Plata, debido a la cantidad de material que viene extrayéndose en sus alrededores desde los tiempos de los conquistadores. Ahora hay muchos negocios de ese tipo en el pueblo. En uno que me enseñó mi amiga Sismaí, el dueño, su tío, me mostró una foto suya con el príncipe de Asturias cuando tenía apenas 18 años. ¡No había llovido desde entonces! Taxco, además del ambiente relajado pero animado al mismo tiempo del pueblo, es una curiosa muestra de arquitectura y arte colonial muy bien preservada casi en medio de la montaña. Aún recuerdo las 2 horas de autobús desde Cuernavaca por sinuosas y estrechas carreteras que nos arrimaban a precipicios una y otra vez. |