Volver a PERÚ
Maria Julia me enseñaba a bailar festejo -o negroide, como también se lo conoce- una vez que nos había preparado un insuperable cocktail de pisco con frutilla y mi amigo y yo estábamos un tanto tomados para las 7 de la tarde. Es un baile con influencias africanas y flamencas -hasta usan el cajón flamenco-. Por supuesto, yo me limitaba a moverme rítmicamente pero poco más podía hacer, dada mi congénita incapacidad para el baile. Las hermanas Cintia y Hilda también nos acompañaban. El día siguiente en la fiesta de la Peña del Carmen conocería a sus primas, Lorena y la muy envidiosamente conservada, Ana.
Guayabo era un cúmulo de casitas en el camino de Chincha a El Carmen, con poquitos habitantes -apenas 200 ó 300-, pero muy familiar.
Bailando festejo (Guayabo, Perú, octubre 2001)