Volver a TAILANDIA
En mi paseo por el templo-escuela budista, además de inmortalizar a simpáticos indivíduos vestidos con túnicas naranjas, me uní a una clase de inglés donde los niños aprovecharon mis 3 años en América para practicar una conversación en el  idioma del Imperio con un turista accidental. La profesora, una atractiva e inteligente joven tailandesa con algunos rasgos chinos, me cedió el micrófono durante unos minutos para que yo les hiciera una pequeña entrevista conjunta y ellos, a su vez, me preguntaran por mi opinión acerca del país más alegre del sudeste asiático.
El recreo con el gringo (Bangkok, junio 2005)
Teaching observation (Bangkok, junio 2005)