Volver a TAILANDIA
En una de mis visitas a una universidad de Bangkok, por casualidad conocí a un chico que había pasado un año en Brasil, en Porto Alegre, y hablaba portugués bastante bien. Conversamos y me presentó a algunos de sus compañeros de clases. Luego me dio un paseo por una de las facultades y pude conocer cómo eran sus clases magistrales, con bastantes medios, para mi sorpresa: era una universidad con cierto prestigio en Tailandia.
En el tiempo en que estuve en Tailandia, se había desatado en la prensa tailandesa una polémica a raíz de las novatadas sexistas que se llevaban a cabo en las universidades. Recuerdo unas fotos de los periódicos que hablaban por sí mismas -con el extraño alfabeto tailandés ni siquiera llegué a atreverme-: en una de las fotos aparecián en dos o tres filas unos 10 chicos de pie sujetando las respectivas cabezas de otras 10 chicas estudiantes que se encontraban arrodilladas frente a ellos, simulando realizar sexo oral, bajo la mirada y las risas de decenas de otros estudiantes.
En otra de las fotos se veía a dos chicas con los ojos vendados pasándose una objeto pequeño directamente de la boca de la una a la otra, bajo la supervisión de un estudiante varón junto a ellas que parecía estar dándoles instrucciones.
No sé muy bien si los chicos eran también objeto de la novatada o los instigadores -esta opción parecía más real- pero está claro que sólo en una sociedad extremadamente
male-oriented se podría hacer eso sin consecuencias punitivas. No quiero ni pensar lo que sucedería en EEUU.
Por lo visto esto era una tradición que llevaba haciéndose desde hacía mucho tiempo, aunque un sector de la sociedad había comenzado a utilizar la presión mediática para suprimirlo.
El graduado tailandés (Bangkok, junio 2005)