Helado junto al puente (Savannah, GA, marzo 2003)
Volver a FOTOS DE USA
El puente que cruza el río Savannah y que separa los estados de Georgia y South Carolina, significaba para mí el comienzo del día o la vuelta a casa después del commuting de 30 minutos desde el colegio. Como en la mayoría del territorio americano -excepto Nueva York, San Francisco, Chicago y alguna ciudad más- no existe transporte público, muchas personas han de conducir hasta el trabajo que, en ocasiones está a una hora de volante. Una vez que te acostumbras a ello y conoces bien el camino, la sensación del tiempo del trayecto -sobre todo si vas escuchando la radio o audiobooks (como yo hacía)- se reduce.
El puente separaba mis dos mundos: mi ciudad y mi colegio.
Los mejicanos están presentes en prácticamente todo Estados Unidos. A South Carolina y Georgia ahora han comenzado a llegar, como quien dice, pero su progresión va en aumento. Muy cerca de Savannah, en
Hilton Head, el paraíso de los jubilados americanos pudientes, los trabajos de construcción y jardinería han multiplicado el número de tabajadores mejicanos, que se traen a sus familias con ellos.
Por lo general, los niños mejicanos de padres que no hablan inglés correctamente, maduran muy rápidamente, primero porque se encuentran con un ambiente desconocido y en muchas ocasiones hostil (en Hardeeville, South Carolina, como en muchos otros sitios, existía gran recelo por parte de la comunidad africanoamericana, así como de los blancos pobres, que consideraban a los mejicanos intrusos extranjeros que les iban a quitar los trabajos); segundo, porque en cuanto aprenden un poco de inglés en la escuela, han de actuar como traductores para sus padres en cuestiones de la casa, contratos, etc., y eso les da una posición privilegiada en la familia, pero también una gran responsabilidad. Aunque son una muestra del sincretismo cultural de América, llegará un momento en el que si quieren integrarse de verdad en la sociedad, deberán prescindir de lo hispano y hacerse americanos cultural y lingüística, como bien dice
Richard Rodríguez en su Hunger of memories: sólo desde la integración, perteneciendo a la sociedad y compartiendo lengua y valores con ella, se puede sobresalir positivamente y diferenciarse.