Los Razorbacks son el equipo de fútbol americano de la Universidad de Arkansas. En la temporada de juego, los sábados que les toca jugar en casa, el estadio se llena de camisetas y parafernalia gris y roja, los colores del equipo. En mi primer partido en el estadio tuve la suerte de avistar a Neil, uno de mis estudiantes de español, que se sentó a mi lado y me fue explicando las normas de este juego de apariencia medieval que puede llegar a durar mas de tres horas, para mi tedio personal: cada equipo trata de avanzar con el ovalado balón hasta la línea al fondo del equipo contrario. Pueden pasarlo o lanzarlo a un compañero para que a su vez intente atravesar dicha con él o lanzarlo de una patada a través de los dos postes de la portería. El juego se hace terriblemente pesado porque lo que se trata de hacer a menudo es, avanzar los 10 metros de rigor (down) antes de 4 intentos para no perder el balón. Y en cada parada, un par de minutos para recolocar todo. El entusiasmo de los fans del equipo (curiosamente en todo el estado sólo existe éste así que no hay confrontación) es muy americano, y tiene que ver con el orgullo nacionalista que se encierra dentro de cada uno de ellos que se extiende hacia su país. En otro partido jugaron contra los Texas Rangers, y recuerdo un grupo de 5 ó 6 tejanos gritando consignas a favor de su equipo y ridiculizando al local en medio de una multitud de camisetas rojas. A pesar de las miradas de desaprovación, no hubo ningún incidente, muestra del civismo y el autocontrol de los jóvenes de aquí. Me pregunto qué hubiera sucedido si esa escena hubiera tenido lugar en cualquier campo de fútbol español o latinoamericano. |