Las universidades americanas son casi todas muy parecidas. Una vez que has visto una las has visto todas: en grandes campus con prados verdes, aparecen desperdigados edificios que corresponden a cada facultad y cuya estatua frente a ellos suele mostrar al mecenas que lo construyó -William F. Fulbright, en el caso de muchas de las de esta universidad-. La biblioteca, el teatro, el rectorado, las instalaciones deportivas, y el Student Union -centro de encuentro de los estudiantes con salones, cafeterías, computer lab, etc.- , son los edificios principales y más frecuentados. En general las instalaciones de cualquier universidad americana -incluso de las no realmente punteras- son muy buenas, en cuanto a equipamiento tecnológico -especialmente si se trata de una facultad de negocios, con donaciones millonarias, como la de Whalton Bussiness School-, fondos bibliográficos, buenos profesores y becas. También, la calidad de la enseñanza, pero sobre todo de la investigación -los recursos son casi ilimitados- son extraordinarios. Es el paraíso de los scholars que tienen en la Academia una fuente de inspiración y competencia, además de la red de congresos que hay en el país en todas las disciplinas posibles. |